La fundación "Expediciones Parecupá-Merú" siempre establece en sus viajes, metas que tengan alguna relación ecológica, histórica o simplemente compartir sanamente con la naturaleza que ofrecen las diferentes expediciones. Estos principios nos llevo a establecernos como nuevo reto la catarata Kaieteur; clasificadas como la cascada con caída de agua en el vacío más alta del mundo.

La catarata se encuentran ubicadas en la zona de reclamación llamada Guyana lo que significa en la cultura amerindia, Tierra de Muchas Aguas, porque en el territorio posee la sabana de Rupununi que tiene una gran cantidad de agua en sus dos épocas de lluvias y por los numerosos ríos que cruzan el territorio Guyanés.

Los Holandeses fueron la primera colonia europea que se estableció en la cuenca baja del río Essequibo para el año de 1615 y ya para 1621 comenzaron a avanzar hacia el interior del territorio, pero en 1650 Inglaterra crea plantaciones de azúcar y tabaco, creciendo de tal manera que para 1796 Gran Bretaña se convirtió en la potencia dominante y la principal compañía Holandesas se disolvió. En la actualidad cada una de las tres Guyanas han desarrollado su propia identidad pero el gobierno colonial dejo un desgraciado legado de disputas fronterizas, con Venezuela son 130.000 Km cuadrados de territorio y con Suriname son 13.000 Km cuadrados.

Partimos de la ciudad de Caracas para dirigirnos a uno de los más hermosos parques nacionales de Venezuela, el Parque Nacional Canaima. Para cuando arribamos al parque, su soledad era digna de disfrutarla ya que para esas fechas no hay turismo en masa y uno se evita momentos desagradables, tales como, la música a todo volumen, ver como botan basura y abren caminos nuevos o simplemente no respetan a la naturaleza. En el momento en que dejamos el pueblo de Santa Elena de Uairén, fundada en 1922, para encaminarnos hacia la frontera con Brasil fue, para nosotros, cuando comenzaba la verdadera aventura. Un país e idioma diferente y una monedea distinta.

 

Boa Vista es la primera ciudad brasileña en que cualquier venezolano que viaje por tierra, tiene contacto. Dicha ciudad esta configurada como un arco, con base en el río Branco y el arco conformado con las avenidas Mayor Williams y Terencio Lima. Una de las cosas que nos llamo la atención de la ciudad, fueron los semáforos que son como los de formula uno en la avenida Willians y la otra el rió Branco que es uno de los ríos de la cuenca amazónica. .

Al llegar al pequeño poblado de Bon Fin, en Brasil, fue cuando se dejo la civilización porque al cruzar el río Takuto uno entra en el primer pueblo Guyanés llamado Lethem. El cambio es bastante radical ya que la conducción se realiza por el canal izquierdo y cuando se llega a una redoma siempre uno se enreda, además todas las calles son de tierra y la policía no lleva uniforme.Normalmente el sellado de los pasaportes se realiza en emigración pero aquí tuvimos que buscar al funcionario en las taguaras, en los bares, en la policía que por cierto estaban muy ocupados resolviendo dos conflictos que habían sucedido ese día, uno era el robo de un caballo y el otro problema era una disputa entre dos indios sobre una carne de baca que tenían en el piso de la policía desde hace un día y tenían que determinar a quien le pertenecía dicha carne. Finalmente fuimos a su casa del funcionario y lo esperamos a que llegase para que nos sellase los pasaportes con la entrada al país.

Una vez listos nos dispusimos a cruzar la sabana de Rupununi la cual tiene un paisaje muy parecido a los llanos del estado Guarico en Venezuela y posee una gran variedad de vida salvaje, sin embargo lo más impresionante fueron la gran cantidad de termiteros gigantes que hay en toda la sabana alcanzando algunos hasta mas de dos metros.

Al llegar al principal poblado indio de la zona llamado Annai, conocimos al medico el cual nos brindo el centro medico de Annai para que pasásemos la noche. Tenia camas, duchas y techo, quedándonos sorprendidos de la hospitalidad que nos estaban brindando. Al día siguiente conseguimos el camión que uso el camel trophy en 1992 para el reabastecimiento de combustible de la caravana, le pertenece a un ingles que lleva viviendo muchos años en Guyana y fue parte de los organizadores de dicho camel.

Poco a popo el paisaje va cambiando con la aparición de montañas para luego de una manera brusca comienza la conocida selva tropical de Guyana. El camino se fue tornando un poco más complicado y los profundos hueco, de hasta metro y medio de profundidad hechos por los camiones ingleses bedford, hicieron levantar las ruedas en el aire mas de una vez; de manera que cada kilómetro recorrido se hacia mas común las trillas de los camiones.

Los animales fueron nuestros fieles acompañantes, en particular las guacamayas, mientras que los picures, los monos, garzas, insectos, culebras entre otros; fueron los que nos cruzamos en varias oportunidades. A todo esto se le sumaba una humedad de aproximadamente unos 70% en donde algo tan simple como es abrir el maletero y sacar un bolso ya se estaba sudando como si una carrera se hubiese corrido.

Finalmente llegamos al rió Essequibo en donde existe una chalana encargada de pasar todos los vehículos que circulan por esta carrera. Una vez al otro lado del rió la carretera se vuelve muy arenosa para pasar a la llamada zona de las piscinas. Debido a las lluvias diarias, el nivel de agua era un poco alto y durante los aproximados 80 kilómetros en varias ocasiones los capot de los vehículos quedaron sumergidos completamente.

Después de varios días manejando y disfrutar de la naturaleza, conseguimos una compañía Tailandesa dedicada a la tala de árboles. Realmente es un lugar deprimente ya que en medio de una selva tropical llena de vida se consigue con un cementerio de árboles en una explanada desbasta que fue parte de esa selva y tardo miles de años para formarse para ser destruidas en unos cuantos días. Esta compañía maderera junto con otras mas son un de las principales fuentes de ingreso económico de Guyana, junto con la exportación de bauxita, azúcar, arroz y camarones. Esta compañía se encuentra ubicada en el poblado de Mambura, que es donde viven todos los empleados, y es el lugar donde esta el desvío para el pueblo minero de Mahdia. Sin embargo para nuestra desagradable sorpresa, la población de garimpeiros brasileños dispersos por toda la zona es muy elevada convirtiéndose muy peligroso por el gran numero de rateros de carretera; adicional a este problema, nos comunicaron que toda Mahdia y sus alrededores existe un gran foco de malaria por lo cual estas dos razones hicieron que la expedición se saliese de la ruta establecida y tomase un nuevo rumbo el cual estaría dirigido a la capital de Guyana, Georgetown. Con esta nueva ruta conocimos el llamado pueblo de Linden que es el centro minero de Guyana para luego terminar el recorrido por tierra en Georgetown.

Georgetown es la capital de Guyana con una población aproximada de 200.000 habitantes, diseñada por los holandeses y ubicada en la horrilla oriental del rió Demerara donde desemboca al océano atlántico.

Tras varias horas recorriendo la ciudad, conseguimos una pequeña avioneta para que nos volase hasta las cataratas. Una vez que nos pesaron junto con los bolsos abordamos y esperamos a que pasase la lluvia para poder despegar, el vuelo de una hora y diez minutos se prolongo hasta dos horas ya que por las lluvias tropicales el piloto no tenia visión de los ríos que sobrevolaba y no se podía ubicar en el mapa; sin embargo nosotros traíamos uno de los GPS de los vehículos y con el mapa, entre las turbulencias, colocamos las coordenadas de las cataratas y esperar que en el aeropuerto de Georgetown nos confirmase las coordenadas. Una vez con señal en el GPS este nos ubica a 30 kilómetros pasados de las cataratas por lo que se tubo que dar la vuelta y buscar la pista.

Después del esfuerzo, todas nuestras sobre alimentadas expectativas fueron satisfechas y superadas cuando conseguimos aterrizar y conocer las cataratas Kaieteur, símbolo de un país silenciosamente majestuoso. Para nuestra suerte la catarata estuvo despejada una media hora la cual fue tiempo suficiente para deleitarnos con su impresionante paisaje, ver los 250 metros de caída de agua en el vació, sin que toque o choque con una sola piedra, y su gran achura que según la época del año varia entre los 75 a los 122 metros; en donde según una leyenda amerindia un jefe Patamona se sacrifico a sí mismo al lanzarse en canoa para salvar a su pueblo de la destrucción por parte del espíritu maligno.

Una vez conocido esta majestuosa cascada y de haber cumplido con nuestro objetivo, el espíritu de los expedicionarios de la Fundación Expediciones Parecupá-Merú nuevamente recupero energía para poder seguir luchando en la monotonía de la selva urbana, ya que cada expedición nos sirve para explorar los rincones del planeta y para reafirmar nuestro equilibrio entre el espíritu y la mente. Ahora los que nos queda es emprender el regreso para retornar a los vehículos y regresar a la ciudad

 
 
 
Texto: Hugo Madriz Montes de Oca

Fotos: José L. Gómez Cerrada
FPM-01WS
Pablo Abreu
FPM-07W
 
 
 
Expedición publicada en la revista rutas 4wd del año 4 número 29 junio 2002 EDICION IV ANIVERSARIO