Nuestro viaje comienza en la ciudad de caracas con mucho entusiasmo y emoción de saber que recorreremos otra parte de nuestro hermoso territorio nacional, esperándonos una gran cantidad de paisajes por ser conocidos y explorados.
Nuestro viaje en esta como en otras oportunidades es hacia el Parque Nacional Canaima, específicamente hacia el Salto Kerapakupai-Merú o Parecupá-Merú y mal llamado Churun-Meru, es necesario aclarar que en repetidas oportunidades las personas por desconocimiento han caído en el error de llamar al salto, Churun-Meru. Entre los seis Parques Nacionales más grandes del mundo esta el Parque Nacional Canaima en donde se encuentra el salto de agua más alto del mundo, el Salto Ángel, con 995 metros de altura y se ubica en el Auyantepuy o montaña del infierno. Dicho salto es conocido como Churún-Merú o cascada del río Churún, pero lo cierto es que el río Churún nace de una cascada de 400 metros de caída libre a 10 kilómetros al sur de la desembocadura de las aguas provenientes del Salto Ángel, del propio río Churún. En consecuencia, es un grave error llamar al Salto Ángel Churún-Merú cuando el nombre verdadero del Salto es Kerapakupai-Merú o Parecupá-Merú, lo que significa "hasta el lugar profundo" o "lugar más profundo del agua"; respectivamente. Inclusive en las obras de Fray Caserío de Armellada y Ricardo Gandulees, aseguran la existencia del Churún-Merú, pero no es el Salto Ángel.
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Habiendo aclarado esto, seguimos nuestro viaje hacia el Parque, como seguramente es conocido por ustedes el viaje desde caracas hasta la entrada del parque es de aproximadamente 710 kilometros, lo cual cumplimos sin contratiempos ni demoras, hasta llegar a Ciudad Piar, la cual fue fundada el 9 de febrero de 1952, para dar asentamiento a los trabajadores que se dedicaban a la explotación de hierro en los cerros Bolívar y San Isidro.
En este lugar se ubica una de las más importantes reservas de material ferroso del mundo. La explotación de hierro en minas a cielo abierto, es la principal actividad del lugar. Este material es transportado hasta Matanzas en Puerto Ordaz (Ferrominera Orinoco) a través de un ferrocarril que transporta cientos de toneladas diarias de este mineral.
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Al día siguiente de haber acampado en Ciudad Piar, proseguimos nuestro viaje hacia el próximo punto, que no era otro que el pueblo de la Paragua, ultimo punto de encuentro con la civilización, ya que de allí en adelante hasta el caserío de Las candelarias no existen poblaciones ni lugares habitados por el hombre, sabiendo esto decidimos reabastecernos de agua y provisiones para continuar. Desde este lugar el viaje empieza a tornarse aun mas interesante y atractivo desde el punto de vista turístico debido a que estamos solo a un cruce de rió en chalana para pisar barro y arena y darle el uso que se merecen nuestros equipados vehículos 4x4. Debimos esperar aproximadamente 2 horas para el cruce de la chalana hasta el otro lado, esto debido a que la chalana debe estar cargada con seis vehículos para poder hacer el cruce, y nuestra caravana era solo de cuatro, estos otros vehículos eran de mineros y transportistas de mineros que se encargaban de llevar gasolina hasta los puntos de explotación minera de la zona.
Haciendo un poco de paréntesis en este punto debemos mencionar que es una actividad que les respetamos a las personas que la realizan pero que no compartimos desde ningún punto de vista ya que es una actividad que degrada y destruye la ecologia del lugar, de los ríos, del sub-suelo y de la fauna en general. |
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En ningún momento perdimos nuestra voluntad ni nuestras ansias de conocer nuevos parajes y paisajes los cuales se iban haciendo más frecuentes a medida que nos adentrábamos más en la selva. Al llegar al campamento de Negro Lindo (Luis es un Indio Arekuna el cual a hecho de su hogar un pequeño campamento para que sea utilizado por todas las personas que deseen descansar o dormir en medio de la selva.) a eso de las 9 de la noche, estábamos todos empapados y embarrados de pies a cabeza con ganas de comer algo y descansar un poco. En la noche se escuchaban sonidos de animales nocturnos los cuales por encontrarnos en un lugar tan aislado se hacían más notorios y tenebrosos.
Al día siguiente emprendimos nuestro viaje no sin antes hacer las revisiones y arreglos menores a nuestros vehículos los cuales habían pasado por un duro trato. Sin embargo este trato por parte del camino hacia nosotros y nuestros vehículos estaba lejos de acabarse, nos encontrábamos a 44 Km. aproximadamente del campamento las Candelarias, que era nuestra próxima parada. El camino en ningún momento se hizo mas amigable sino todo lo contrario, tuvimos que sortear ríos, quebradas, subidas, bajadas, lluvia, huecos, lagunas así como cualquier otro obstáculo que nos impusiera la impredecible y grandiosa madre naturaleza que nos ofrecia loros, guacamayos, tucanes, monos, culebras, escorpiones, arañas, insectos, tortugas y otras especies más, que son muy comunes en la zona, y estuvieron siempre acompañándonos, pero la más notoria fue el llamado tigre o jaguar (Felis Once) que por las noches sus intimidantes rugidos nos indicaban su cercanía y que por la mañana sus inmensas huellas delataban su presencia alrededor de nuestros vehículos; lamentablemente este hermosos felino se encuentra en peligro de extinción junto con el cunaguaro manigordo (Felis Pardalis) y se encuentra en la lista del libro rojo publicado por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza y los Recursos Nacionales (UICN).
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Al día siguiente unos nativos (indígenas Arekuna) contactaron los chalaneros, los cuales nos harían el traslado desde el campamento Canaima, hasta el campamento Base, al pie del imponente Auyantepuy.
A medida que íbamos avanzando hacia el Salto Angel, bien en curiaras o en los trayectos a pie, se iba abriendo ante nosotros la vista de; a mi entender el Tepuy más imponente y espectacular de todos, el Auyantepuy, el cual ha creado cantidad de comentarios mágicos y fantasiosos, en donde se unen la verdad palpable y la verdad supuesta, del cual escuchan historias en todas partes del mundo, donde una supuesta verdad habla de la existencia de una Tribu Caníbal, que acecha a los visitantes que osen venir al Tepuy. Sin embargo el haber escuchado estas impresionantes historias nos despertó aun más nuestro deseo de exploración.
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